| Democracia 18/10/08
Seguramente Ud. se preguntará como yo ¿qué es democracia? Después de tantos años de gobiernos “de factos”, de tantas vidas cercenadas ¿es votar cada dos años?, ¿cada cuatro?. ¿Concurrir durante horas de espera a emitir nuestro voto, luego de infinitas jornadas de oír a los candidatos y sus promesas?, para luego sentir que nos estafaron, que ya no importamos, que son otros lo intereses que manejan a nuestros representantes, que son “cosas de la política” los negociados, las alianzas, las traiciones. Cuando estudiábamos, hace ya varias décadas, Instrucción Cívica, nos enseñaron el respeto (¡qué palabra antigua!) a los Poderes: Ejecutivo, Legislativo, Judicial. Pero sobre todo a la investidura de quienes la ostentaban, más allá de que nos gustaran o no. Nos enseñaron a la tolerancia de quienes no pensaban como nosotros y también el amor a las insignias patrias.
Pero, hemos visto como el propio Poder Ejecutivo no respetaba la investidura que representaba, los integrantes del Poder Legislativo, miembros de una lista sábana, no iban ni siquiera al recinto, no sabían que proyecto se trataba, no confeccionaban jamás uno propio y ni que hablar del Judicial, jueces que se vendían al mejor postor. Y sentíamos vergüenza ajena. Vergüenza ante las demás naciones. Vergüenza de oír de las mismas, las expresiones asombradas: pero si lo tienen todo, ¿qué les pasa a los argentinos?
Y a los argentinos les pasan muchas cosas. Hay grupos, muchos, que creen que la Patria son ellos, militares, políticos, agropecuarios, etc. Sólo ellos. Sólo ellos son pueblo, entonces después de haberse olvidado de poner la bandera argentina en sus ventanas en las fechas patrias, y casi no murmurar el himno en los actos de sus hijos, cuando les tocan el bolsillo o el poder, las enarbolan y oímos cantar fuerte la marcha patria a cada rato. Y el grito de Argentina! Argentina! En esas circunstancias o claro! para los mundiales de fútbol.
¿Qué otra cosa que les pasa a los argentinos? Que siempre vemos en el otro los errores que comete, pero no los propios. ¿cuántas señoras del barrio norte que hicieron los cacerolazos no tienen empleadas en negro? ¿Cuántos de sus esposos no trampean las declaraciones juradas de impuestos? ¿Cuantos agropecuarios les pagan una miseria a sus peones y además los han llevado para que hagan número en los cortes de ruta? Ah! Pero eso sí amenazan de declarar inconstitucional lo que puede votar el congreso, si no fuese lo que ellos querían pero ¿cortar las rutas y desabastecer no es inconstitucional? ¿Cuántos no respetan las señales de tránsito, se colocan en mano contraria cuando está baja una barrera para ganarles a los que están haciendo fila esperando, o pasan por la banquina en un atascadero. Son los mismos que cuando van al extranjero respetan las reglas y encima se maravillan que todos lo hagan.
También nos pasa a los argentinos, siempre nos pasó, que no tenemos memoria, a veces hay quien se olvida que ya no es gobierno, organiza, como una competencia juvenil, en una caduca pulseada, más actos, más campamentos. Arenga como en los años setenta, sin darse cuenta que es un expresidente y debe inspirar respeto. Amenaza, compra y presiona voluntades de legisladores para ganar como si fuera un partido de fútbol y no un país en riesgo.
Pero, también nos pasa a los argentinos que somos capaces, porque capacidad nos sobra, de coincidir a pocas cuadras millares de personas de dos tendencias opuestas y desconcentrarnos en paz sin que pase un solo incidente. Y también somos capaces de tener una sesión legislativa de horas extenuantes, bien informados en alegatos brillantes. Y por si fuera poco, jugarse, como lo hizo el vicepresidente con coraje, por convicciones propias, estemos o no de acuerdo.
Entonces, en una de esas, estamos madurando y aprendiendo lo que es: DEMOCRACIA. ©
Por Roberto Mori